http://pt.wikiversity.org/wiki/Una_reflexi%C3%B3n_sobre_%27%27%27Rio%2B20%27%27%27_y_probables_horizontes 

Rio+20 no fue un fracaso, en gran medida gracias al liderazgo e iniciativa de los actores locales.

No fue fácil elegir un título para este texto. Estamos hablando de un evento de enormes dimensiones y de un tema de tamaña importancia y complejidad. En Rio+20, Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable, se buscó promover un amplio debate sobre el estado del mundo y las direcciones actuales de nuestra civilización, tratando de articular los objetivos de los diferentes actores sociales y buscar, en la medida de lo posible, acuerdos que permitan poner en práctica el objetivo común de avanzar en la construcción de una sociedad políticamente participativa, socialmente justa, económicamente próspera y ambientalmente sustentable.

Frente a los desafíos cada vez más complejos a los cuales nos enfrentamos, se torna necesario abrir espacio para más y nuevos actores, descentralizando los procesos decisorios, promoviendo comunidades más participativas y creativas y fomentando acciones efectivas, como agujas de acupuntura, que impacten directamente en la calidad de vida de las personas y en la búsqueda de soluciones a los problemas socio-ambientales.

Mi misión en Rio+20 fue participar de los espacios relacionados a la agenda de los gobiernos locales, es decir, lo relativo a ciudades y territorios.

En este sentido las ciudades y territorios son un excelente espacio de transformación, es allí donde vive actualmente más de la mitad de la humanidad, y en países como Argentina y Brasil, ese valor supera el 80%. En la ciudad las personas tienen posibilidades de participar efectivamente e incidir en las decisiones que definen el rumbo de su desarrollo. Para Ban Ki-moon, cada país es una suma de ciudades “y las soluciones pasan por los gobiernos locales”. Según él, la mayor parte de los problemas relacionados a la sustentabilidad se manifiestan exactamente en las ciudades, y por eso es en las ciudades dónde deben surgir las soluciones para los problemas. Esta declaración fue realizada en un evento organizado por ICLEI – Gobiernos locales por la sustentabilidad, una asociación global de gobiernos locales que defienden acciones relacionadas al desarrollo sustentable – en el Parque de los Atletas.

Mientras que recibía noticias desalentadoras del proceso de negociaciones oficiales que se dio lugar en Rio Centro (a una hora aproximadamente del centro de la ciudad de Rio de Janeiro y a pocos metro del Parque de los Atletas), aprendía, conversaba y sobre todo, me sorprendía, con diversos actores del ámbito local que están colocando en práctica las visiones deseables, documentos y acuerdos globales no consensuados que siguen siendo discutidos por negociadores de gobiernos nacionales y organismos multilaterales.

Algunas ciudades ya están generando su propia energía de forma descentralizada y por fuentes renovables e incentivando a sus proveedores para que también lo hagan, se está promoviendo el aumento de la eficiencia energética de las construcciones y otros procesos urbanos, disminuyendo costos, minimizando los desperdicios y ayudando a preservar recursos naturales, la calidad del agua y del aire.

Muchas ciudades están apostando a la agricultura orgánica urbana y periurbana, buscando su resiliencia, aumentando la seguridad alimentaria de sus poblaciones y las áreas verdes disponibles y promoviendo nuevos puestos de trabajo.

Con el objetivo de mejorar la movilidad y la salud de las personas en los centros urbanos, ciudades están trabajando duro para transformarse en “Bike Friendly” (amigas de la bicicleta), invirtiendo en sistemas de transporte público eficientes y de calidad y restringiendo el uso de transporte individual motorizado.

Los patrones actuales de producción y consumo insustentables representan otro de los grandes desafíos que enfrentamos. Procesos que fueron pensados de manera lineal, sin considerar el comportamiento de los ecosistemas, ni las externalidades socio-ambientales que generan, evidentemente precisan ser repensados. En ese sentido, las ciudades tienen un papel clave para estudiar estos procesos y rediseñarlos. Nuevas métricas que reflejen la complejidad y no tan sólo la dimensión económica, son elementos fundamentales para promover procesos gana-gana.

Muchas ciudades ya establecieron como meta convertirse en “zero waste” o residuos cero. Una meta ambiciosa, pero posible. Ya existen ejemplos concretos de ciudades que están consiguiendo reintroducir más del 70% de los residuos en diversos sistemas productivos, cerrando ciclos, disminuyendo la necesidad de extracción de recursos naturales y de esa manera, la presión sobre los ecosistemas. Esto nos lleva a imaginar que el modelo de negocios de algunas empresas, como las de minería, no estará centrado en explotar y extraer recursos, sino en reciclar los ya existentes y reintroducirlos en los diversos sistemas productivos.

El agua es un elemento esencial para la vida y las ciudades tienen un papel fundamental en lo que respecta al tratamiento y suministro de agua para las poblaciones. Algunas ciudades localizadas en una misma cuenca hidrográfica entendieron que necesitan planear el territorio de forma conjunta. Este proceso puede involucrar ciudades de países distintos, que deben pensar, discutir, planear y decidir sobre un mismo recurso natural que las une.

Para Boaventura de Sousa Santos “no hay ciudades sustentables sin desarrollo sustentable. Y no hay desarrollo sustentable con la obsesión de crecimiento infinito y de consumo desenfrenado.” El Profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra participó del panel “Ciudades Sustentable – Oportunidades para emprendedores sociales” que reunió más de 600 personas en el Fuerte de Copacabana. En este mismo evento, agregó, “La ciudades presentan grados de desigualdad enormes y eso viene siendo revelado por el trabajo de la sociedad civil, como es el caso de las iniciativas de la Red Latinoamericana por Ciudades y Territorios Justos, Democráticos y Sustentables.” Defendió también el concepto de “ecología de la productividad” en las ciudades y dijo “estamos en sociedades capitalistas, claro, pero precisamos proteger y promover economías solidarias. Las personas precisan estar involucradas, no hay ciudad sustentable sin involucramiento sustentable”

Ciudades más resilientes y responsables por los recursos consumidos, ciudades más éticas, justas e igualitarias, ciudades más creativas y promotoras de diversidad, ciudades hermanas, ciudades que intercambian y colaboran, en definitiva, ciudades sustentables, pueden además, ser inductoras de procesos de paz duraderos.

Rio+20 dejó en evidencia que muchas ciudades están actuando de manera participativa, ágil y eficiente, transformándose en actores claves y líderes de un proceso de transformación global en busca del desarrollo sustentable. Redes de ciudades se están consolidando para acelerar este proceso, alterando significativamente las características de la gobernanza planetaria y al mismo tiempo la realidad de las poblaciones locales. Esto representa grandes oportunidades, y a su vez grandes desafíos. “El juego de la Sustentabilidad se va a decidir en las ciudades” afirmó Oded Grajew en el panel de “Ciudades Sustentables e Innovación” de los Diálogos por el Desarrollo Sustentable, iniciativa del gobierno brasilero durante la Rio+20 que reunió más de dos mil personas en plenario de Rio Centro.

Referencias: Programa Cidades Sustentaveis, ICLEI, R20, C40, Red Latinoamericana por Ciudades y Territorios Justos Democráticos y Sustentables, Transition Towns, Ecocity.

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Reunião global traz líderes de 186 países para discutir futuro da ‘economia verde’. (Foto: EFE)

Nesta quarta-feira, 13 de junho de 2012, começamos a escrever um novo caminho rumo ao desenvolvimento sustentável do nosso planeta. É o início dos eventos que formam a Conferência das Nações Unidas sobre Desenvolvimento Sustentável, a Rio+20, que acontece até o dia 22, na cidade do Rio de Janeiro. Milhares de pessoas preocupadas com o futuro de animais, água, cidades e economia, discutem alternativas possíveis para propiciar o desenvolvimento sem colocar o meio ambiente em risco, ao contrário do que estamos fazendo há décadas.

“Meio ambiente não é um adereço. O meio ambiente faz parte da visão de incluir, da visão de crescer, porque, em todas elas, nós queremos que esteja integrado o sentido de preservar e conservar”, disse a presidenta Dilma Rousseff no discurso de inauguração do Pavilhão Brasil, espaço que apresenta as políticas brasileiras no evento.

Com esse pensamento, a UNIC Rio e o CNO/Rio+20 lançam a campanha “Eu sou nós” (vídeo abaixo) questionando a todos: qual o futuro que queremos? Mais degradações, engarrafamentos e péssima qualidade de vida? ou cidades mais humanas e saudáveis para nossos filhos? Reflita, responda e exponha suas ideias na Rio+20. É a hora de escolher o futuro que queremos!

Etapas da Rio+20

A conferência pode ser dividida em três grandes momentos. Nestes primeiros dias, de 13 a 15, representantes governamentais vão elaborar documentos que serão examinados pelos presidentes e primeiros-ministros membros da ONU.

Na segunda rodada, de 16 a 19, representantes de ONGs e universidades participam de mesas de discussões, com o objetivo de buscar alternativas sobre políticas sociais que incentivem o desenvolvimento sustentável e a economia verde, através dos Diálogos para o Desenvolvimento Sustentável.

Nos últimos dias de conferência, de 20 a 22, chefes de Estado e de Governo dos países membros da ONU se reunirão para analisar os documentos elaborados durante a Rio+20 e definir um texto final de propostas.

Artigo publicado no TheCityFixBrasil.com em 13/06/2012.

A dona do Sol

No final de 2010, fez sucesso nas mídias sociais a historia da espanhola Angelas Duran, 49 anos, que reivindicava a posse do Sol. Ela havia registrado no cartório a propriedade do nosso maior Astro, o que a garantiria o direito de receber uma taxa, cada vez que alguém, usasse a energia solar. Da receita, 90% iriam para financiar governos e campanhas sociais, e os 10% restantes, é claro, para o bolso dela. Segundo a empreendedora: “Eu fiz, mas qualquer um poderia ter feito. Simplesmente me ocorreu primeiro.”
A hilária historia acima me faz refletir em dois pontos: Primeiro, que realmente há maluco para tudo… Segundo, de fato energia solar possui potencial gigantesco de gerar receita, não para uma, mas para milhares de pessoas em nosso país. No entanto, o ponto crucial é que ainda falta inciativa do governo em promover programas de capacitação técnica.
De acordo com CGEE (2009) Nota Técnica “Incentivo ao mercado de energia fotovoltaica no Brasil” pode-se considerar que 10 empregos são criados para cada MWh produzido e 33 para cada MW instalado. As fontes renováveis, em especial a solar fotovoltaica, geram mais empregos diretos que as não renováveis, como pode ser visto no quadro abaixo:


Nos EUA, segundo a publicação da National Solar Jobs Census 2011, a indústria solar norte americana produz cerca de 100 mil empregos diretos, sendo que a maior parte concentrada em empresas de instalação dos sistemas fotovoltaicos. Já, a U.S Solar Market Insight 2011, considera uma estimativa de oferta de 55 empregos por MW, na ordem de 1.800MW instalados no EUA. São números consideráveis.
É interessante observar que a maior parte dos empregos concentra-se em serviços e não, por exemplo, na fabricação dos painéis que possuem elevado grau de automação. O gráfico a seguir, confirma esse fato e nos proporciona a intuição de que algo bem parecido pode ocorrer no Brasil:

Mas como realmente chegar próximo ou mesmo superar essa expectativa? Infelizmente caímos na incerteza quanto à existência de mão de obra qualificada para suprir um mercado que se esforça para nascer e depende de certo grau de especialização do trabalhador. É imprescindível que o governo e a indústria compreendam que o ponto crítico para o sucesso está na qualificação do técnico da instalação. Se os projetos não tiverem qualidade haverá uma rejeição enorme do consumidor. Tivemos a infelicidade de observar esse fato, por exemplo, na indústria de solar térmico (para aquecimento de água com fins sanitários), no Rio de Janeiro, nos anos 90. Além de na época a tecnologia ser frágil, as instalações eram feitas de tal forma que criavam inúmeros problemas, como desde não esquentar suficientemente a água, a até provocar problemas estruturais nos telhados, que chegavam a alguns casos, a serem arrancados com os ventos mais fortes.
É imprescindível a criação de cursos específicos de solar que tenham certificação do MEC, e que deem continuidade aos respectivos graus de formação profissional. Por exemplo, os responsáveis e planejadores dos projetos devem ser engenheiros portadores do CREA, com a capacidade de fazer cálculo estrutural (para fazer o projeto de fixação dos painéis), e com curso de extensão em fotovoltaica, que lhe deem a capacidade de avaliar a viabilidade econômica dos projetos. Já o nível técnico, que serão os instaladores, e onde mora o maior potencial de geração de empregos, devem receber um curso que complemente a formação de eletricista predial com seus devidos treinamentos em segurança.
Não tem mistério, apenas conseguiremos atingir a tão sonhada Economia Verde se tivermos produtos e serviços que tenham competitividade. E nisso não tem jeito, só se alcança com mão de obra qualificada que garanta qualidade. O setor de energia renovável já emprega no mundo cerca de 5 milhões de trabalhadores provando seu enorme potencial. Uma vez que o quadro apresentado acima, do ilustre Professor Goldemberg, estiver correto, se o governo brasileiro não começar a incentivar cursos específicos de fotovoltaico em escolas técnicas, tipo os “SEBRAES da vida”, e priorizar o assunto nas suas universidades, estará cometendo um dos maiores desperdícios em termos de políticas de ampliação de mercado de trabalho. Que o sol brilhe, e para muitos!

Referências:
1) PSR Consultoria
2) Carta do Sol, Relatório técnico para o Planejamento da Promoção da Energia Solar fotovoltaica no Brasil

No vôo em que eu viajava rumo à COP17, a Conferência de Mudanças Climáticas da ONU que aconteceu na cidade de Durban (África do Sul) no final de 2011, o comissário de bordo se aproximou cordialmente do meu assento e perguntou, em inglês: “o senhor solicitou refeição vegetariana estrita, correto?”

Fiquei feliz de lembrar que aquela companhia me havia oferecido esta opção, o que tornava minha postura em comparecer à COP17 e debater o aquecimento global um pouco mais coerente.

Segundo um estudo da FAO, a Organização das Nações Unidas para Agricultura e Alimentação, a agricultura animal — entendida como todo o setor econômico dedicado à produção de carnes, leite e ovos — responde por aproximadamente 18% de todas as emissões de gases do efeito estufa geradas por atividades humanas.

Esta constatação tem — ou deveria ter — numerosas implicações no âmbito das políticas públicas e das negociações internacionais como a COP, colocando o setor da agricultura animal no topo da escala de prioridade dos governos, junto ao setor energético, florestal e de transportes. No âmbito individual, entretanto, a conclusão é muito mais direta: reduzir o consumo de carnes, laticínios e ovos pode ser uma medida poderosa na redução da nossa contribuição para as mudanças climáticas.

Mas é claro que a agricultura, assim como praticamente qualquer atividade econômica, emite gases do efeito estufa. Produzimos alimentos — não apenas carne — em larga escala para uma população global que caminha para atingir os nove bilhões em 2050. Por que, então, esse alarde todo em relação à agricultura animal, especialmente, e não tanto à agricultura em geral?

Dados da FAO indicam que mais da metade do milho e do sorgo produzidos globalmente são usados na alimentação de animais criados para consumo, bem como praticamente todo o farelo de soja. Em poucas palavras, isso significa que os latifúndios alimentam o gado, não as pessoas. E o gado, então, a uma eficiência muito inferior e a um custo muito mais alto, alimenta as pessoas. O que os estudos recentes têm feito é internalizar todas estas emissões — desde a fabricação dos fertilizantes para produzir a ração do frango, passando pelo desmatamento para abrir pasto para o boi, até o caminhão frigorífico que transporta a carne e os laticínios —, aproximando-se mais da correta responsabilização ambiental do setor.

De posse destas informações, e se eu queria sob qualquer hipótese considerar-me um ambientalista coerente, havia de procurar refeições vegetarianas — pensei enquanto entrava no centro de convenções da conferência em Durban. A maioria dos delegados não parecia ter atinado e comia cheeseburguers despreocupadamente. Dez metros adiante, encontrei uma lanchonete que vendia sanduíche de falafel, um delicioso prato árabe à base de grão-de-bico. Não foi tão difícil.

Aqui no Brasil, alguns amigos comentam que não estão prontos para se tornar vegetarianos. Peço-lhes que percebam que a decisão sobre comer produtos animais não é uma proposição do tipo “tudo ou nada”. Mariana adota o estilo de vida vegano e se abstém de quaisquer produtos animais, mas aquela amiga dela ainda come carne às vezes. Meu irmão decidiu que esse ano cortaria ao menos pela metade o seu consumo de carne e também de queijo, enquanto que Vinicius apenas segue a proposta da “segunda sem carne”.

E todos os outros estágios intermediários são possíveis e podem ser interessantes. Umrelatório elaborado em 2010 pelo Programa das Nações Unidas para o Meio Ambienteconcluiu que uma redução substancial dos impactos da agricultura seria apenas possível com uma mudança substancial de dieta em todo o mundo, distanciando-se dos produtos animais. Me parece que mudar a nossa própria dieta é um bom começo.

Voltando da conferência, após terminar a mais saborosa refeição de avião que já tive — risoto de cogumelos —, me ocorreu de repente que a queima do combustível do meu longo vôo certamente estava gerando uma poluição considerável. Evitá-la seria difícil, já que o mesmo percurso por qualquer meio alternativo demoraria pelo menos vinte vezes mais. Buscar refeições vegetarianas foi muito, muito mais fácil. E possivelmente mais eficaz.

No segundo debate do projeto Elders+Youngers, o Nobel da Paz Desmond Tutu dá início ao diálogo sobre uma questão-chave: Seria o desenvolvimento sustentável um luxo que vai além do que podemos arcar?

É comum ouvir de políticos, muitas vezes influenciados por atores com interesses privados, argumentos como “não temos recursos o suficiente para investir em sustentabilidade” ou “estamos em crise e a prioridade agora é outra”. Será?

Reproduzo abaixo um resumo traduzido das principais idéias apresentadas por Desmond Tutu e os jovens envolvidos com o projeto Elders+Youngers sobre a questão (a versão na íntegra, em inglês, pode ser encontrada aqui):

Desmond Tutu, afirmando que os problemas sociais e ambientais que enfrentamos são mais do que evidentes, levanta um questionamento importante – por que nossos líderes não dão prioridade a soluções de longo prazo relacionadas ao desenvolvimento sustentável, à justiça e à prosperidade? Em seguida, afirma a importância de repensar o caminho que temos trilhado e reavaliar a definição que damos a “bem-estar”.

Aproveitando um gancho deixado por Desmond Tutu, Sara Svensson fala sobre a realidade da Suécia, seu país de origem e um dos lugares onde os padrões de produção e consumo excedem em muito alguns dos nossos limites planetários – realidade partilhada por diversas nações. Os subsídios oferecidos a atividades insustentáveis, como a produção de combustíveis fósseis que contribuem para o aquecimento global, são um grave problema. Isso se soma ao fato de produtos e serviços sustentáveis serem muitas vezes vendidos como ítens de luxo, bem mais caros do que poderiam custar, enquanto tentativas de consertar ou reutilizar produtos usados acabam abandonadas pelo fato da compra de um produto novo ser sempre apresentada como a saída mais “inteligente”. Sendo assim, o que devemos fazer para garantir que alternativas sustentáveis sejam as mais interessantes para todos?

Em minha resposta a Desmond Tutu e Sara, apresento alguns dos fatores que vejo como sendo impeditivos para uma mudança nesse cenário, principalmente na esfera política. Em primeiro lugar, temos o enorme desafio trazido pelo fato das eleições acontecerem a cada 4 ou 5 anos – como motivar políticos e partidos a se dedicarem ao longo prazo, se eles querem resultados de curto prazo para agradar o povo e serem reeleitos? Soma-se a isso a corrupção, problema observado do país mais rico ao país mais pobre, e provavelmente o melhor exemplo do interesse provado se sobrepondo ao bem coletivo. E, como um terceiro exemplo que pode ser citado, há o importante debate sobre o financiamento privado de campanhas eleitorais: é possível um candidato receber milhões de alguns poucos doadores, e ainda manter autonomia para agir de forma incisiva em nome do bem público depois de ser eleito? Quão justo e democrático é ter um debate político desigual devido ao fato de alguns candidatos receberem muito mais dinheiro de doadores específicos, que agem em prol de seu benefício próprio? O caminho a ser trilhado rumo ao desenvolvolvimento sustentável no Brasil e em muitos outros países ainda é longo, e questões como o Código Florestal e a usina de Belo Monte apenas evidenciam isso.

Por fim, Esther Agbarakwe levanta um ponto importante: nos países em desenvolvimento, como fazer todos abraçarem a causa a sustentabilidade, enquanto muitos ainda enfrentam enormes dificuldades para suprir até mesmo necessidades básicas de saúde e alimentação? Esse é um desafio enorme, que passa por encontrar soluções sustentáveis que beneficiem as camadas mais pobres e vulneráveis da sociedade – como, por exemplo, o apoio a pequenos agricultores e à agricultura familiar (um material muito interessante a respeito disso esta sendo produzido pela campanha Cresça, da Oxfam), e a construção de espaços que permitam maior participação da sociedade civil nas decisões e ações do governo.

Ou seja, o desenvolvimento sustentável não é “um luxo com o qual não podemos arcar”. Na realidade, ele é a única alternativa real que temos para superar os diversos problemas sociais e ambientais que já estamos enfrentando. E sua viabilidade já está mais do que comprovada por inúmeros estudos e práticas existentes – o que precisamos agora, e o quanto antes, é de ação em larga escala.

Clique aqui para ler na íntegra o debate sintetizado acima, e aqui para ler o início do terceiro debate da iniciativa Elders+Youngers sobre “Como criar a mudança que queremos?”

À medida que a Rio+20 se aproxima mais e mais, fortalecem-se as articulações em prol de discussões realmente pertinentes, importantes e honestas nesta que será a maior conferência da ONU de todos os tempos.

Em um evento organizado pelo movimento Rio+Você, uma articulação chamada Rio+Veg gravou entrevistas a várias pessoas engajadas em movimentos socioambientais — inclusive autores do blog O Que Fazer Para Mudar — respondendo à seguinte pergunta: “Você acha que a alimentação vegetariana deveria estar na pauta da Rio+20? Por que?”. As respostas, ricas e diversas, propõem várias razões pelas quais essa questão é tão importante para o desenvolvimento sustentável.

Assista ao vídeo abaixo ou no Youtube.

 

Acredito que o processo de mudança já está em curso.

O que não significa que podemos esticar a rede e pedir um chopp. Pelo contrário, é exatamente daqui para frente que devemos estar presentes para influenciarmos nas decisões que definirão os rumos. Pois, se não mudarmos de direção, acabaremos onde estamos indo  e a direção, apesar de bem nebulosa e incerta, não parece ser das melhores. Indo além, penso que muito provavelmente será esta direção que determinará se as palavras Sustentabilidade/Desenvolvimento Sustentável/Economia Verde, enfim, todo o pacote que está na mesa será para o bem e óbvio, para quem o será.

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Neste sentido, brincando com o nome do blog, penso que o que não devemos fazer para evitarmos a mudança é: http://www.dailygood.org/view.php?sid=236

Mas que porra é essa, o cara postou um link? (deve estar pensando o leitor)

Foi. Li este discurso ontem e penso que ele traz boas reflexões sobre o que buscamos, principalmente no que toca o Si Mesmo – afinal Todos querem mudar o mundo, mas não querem mudar a si próprio. Neste sentido, a mensagem que deixo é para seguirmos o caminho da Transgressão. E a meu ver um ponto de alavancagem deste caminho encontra-se em nossa dinâmica relacional com o Tempo. Num cenário que provoca a aceleração dos ritmos a passos largos, sinto que uma grande transgressão está no  l e n t i f i c a r   os processos, diminuir a entrada de estímulos num sentido de possibilitarmos uma percepção mais clara, profunda, rigorosa, sensível do que realmente está acontecendo, uma vez que não sabemos o que está acontecendo e isso é o que está acontecendo. Na compreensão de que Tempo é o tecido de nossas vidas e por atravessarmos uma mudança de tempos e não um mero tempo de mudanças, qual é o Tempo que será criado?

Cada época não apenas sonha a seguinte. Ao sonhá-la força-a despertar.

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